De cafeteras mágicas, vueltas de tuerca a la historia y webseries

Que las webseries están en auge es un hecho indiscutible. Cada día hay más variedad y cada vez llegan a más público. Sin ir más lejos, todos hemos oído hablar de ‘Malviviendo’ o de ‘Niña Repelente’. Con la ayuda de Nacho Ortega, protagonista de ‘La Súper Cafetera’, nos acercamos al mundo de las series online.

Lo bueno de las webseries es que permiten hacer un contenido más específico que el de las series de televisión. Suelen ser proyectos autogestionados, no dependen de satisfacer a una cadena de televisión que no puede permitirse una serie dirigida a un público tan concreto como es el de las webseries. Ellos necesitan historias para un público mayoritario, porque no tienen tanto espacio. Lo malo de esto es que las tramas acaban siendo muy reducidas para conseguir que gusten tanto a la abuela, como a los padres, como al hijo pequeño de la familia. Internet, en cambio, es infinito: todo tiene su espacio, puedes consumirlo cuando quieras y no en el horario que te imponen. En Internet el público tiene lo que no encuentra en la televisión”. Quien así habla es Nacho Ortega, joven actor murciano afincado desde hace años en Madrid, formado principalmente en la Real Escuela Superior de Arte Dramático (RESAD) y en la Central de Cine y coprotagonista de La Súper Cafetera, una de las webseries españolas con más éxito de los últimos años.

No son supervillanos, no son superhéroes, son superfrikis

Laura (Ana del Arco), Ramiro (Héctor Carballo) y Pedro (Nacho Ortega) son los tres orgullosos dueños de una cafetera que café, lo que se dice café, no hace. Pero, a cambio, genera unas chapas con superpoderes que lleva a estos tres amigos a vivir mil aventuras en las que experimentan con espectaculares habilidades e, incluso, viajan en el tiempo. La Súper Cafetera fue creada en 2010 por Vektor Jack y HD Carlos (nicks en la red de Jacobo Saro y Carlos Payá Brioso) y cuatro temporadas (y media) después puede presumir de tener en su poder varios premios del YouTube NextUp 2012 y el L.A. Web Series Festival, así como de haber participado en campañas publicitarias para Fanta y para los videojuegos Tomb Raider, Devil May Cry y Dragons Dogma.

“Creo que la clave de La Súper Cafetera está en ser fieles a nuestro contenido. Es una webserie friki, y no sólo porque tengan superpoderes, sino porque los personajes en sí son frikis. Hacen referencia a cómics, cine, novelas, videojuegos, juegos de roll… Todos frikis”, explica Ortega, “Eso hace que el público se identifique y por tanto se convierten en seguidores fieles. Además, cada vez se cuidan más las tramas y los guiones. Cada temporada es mejor que la anterior. En la cuarta, por ejemplo, se introducen por primera vez elementos de intriga que se van desvelando poco poco en la trama y tenemos incluso un capítulo interactivo donde el espectador puede elegir lo que hace el personaje como en las clásicas aventuras gráficas”.

Pero si algo caracteriza a cualquier webserie de éxito es la capacidad de interactuar con su público, algo totalmente imposible en una serie para la televisión. “El feedback con el público es mayor gracias a que se pueden dejar comentarios, lo cual les convierte en partícipes más directos del contenido”, relata Ortega, “Eso facilita que nazca una comunidad alrededor de la serie. Hay seguidores con los que hablamos mucho. Los directores siempre se quedan respondiendo a los comentarios cada vez que se estrena un capítulo. Para un actor es importante notar que al público le llega lo que haces, porque es un trabajo que se hace para ser mostrado. Recibimos muchas muestras de cariño y admiración por la serie. Eso da subidón”.

La interactividad histórica de un refresco con burbujas

La mayor parte del equipo de La Súper Cafetera se acaba de embarcar en Otra historia, una webserie ‘branded content’ para Fanta que cuenta con el apoyo de los ‘youtubers’ más destacados. La serie revisa desde un punto de vista divertido varios periodos históricos a lo largo de seis capítulos en los que los comentarios de los espectadores tienen una influencia directa en los siguientes episodios.

“Yo veo Otra Historia, sobre todo, como la posibilidad de que el equipo de La Supercafetera lleguemos a más gente, ya que estamos apoyados por Fanta, que tiene mucha repercusión, y en cada capítulo aparece como invitado un vlogger famoso, que tienen muchos seguidores en YouTube. Espero que esto revierta de manera positiva en nuestro equipo: quizá nos traiga más público o quizá nos abra las puertas para nuevos proyectos”, explica Ortega.

El trabajo de un actor

Cuando se inició en el proyecto de La Súper Cafetera, Ortega venía del mundo del teatro y apenas tenía experiencia delante de la cámara. “Los códigos de expresión son distintos y yo en cámara no me sentía cómodo. El análisis de texto y la manera en que llegas a las emociones son iguales en teatro que en cine. Sin embargo, en teatro todo debe ser mucho más grande a nivel de expresión corporal, emocional, vocal… y delante de la cámara todo se hace más pequeño porque el espectador te ve demasiado cerca. La cámara además tiene ese efecto mágico de que capta muy bien lo que está pasando por tu cabeza prácticamente sin que sea necesario hacer nada. A veces hay miradas que lo dicen todo, como en la vida”, cuenta, “Tampoco me sentía muy suelto trabajando en género de comedia. Yo hago el tonto cuando estoy con mis amigos y disfruto haciéndoles reír, pero trabajando soy muy serio, tanto que a veces creo que empeora el resultado porque no dejo que aparezcan detalles que vienen de la fluidez y de la relajación. Pero a base de rodajes vas haciendo callo”.

Uno de sus últimos proyectos teatrales, y uno de los que más orgulloso se siente Ortega, fue Mis padres no lo saben, un espectáculo dirigido por Javier Corral basado en el libro homónimo de Marce Rodríguez y Mariola Cubells (Plaza & Janés, 2009) que fue programado entre mayo y octubre del pasado año en los principales teatros alternativos de Madrid: la Sala Triángulo, Microteatro por Dinero, el Teatro Arenal y AZarte. Mis padres no lo saben trata de ofrecer al público una aproximación sincera y veraz al colectivo homosexual abordando temas como la adolescencia, la relación con los padres, la aceptación social, la religión, el sida y otros muchos problemas a los que sigue enfrentándose un colectivo cuyo único ‘pecado’ es vivir una opción sexual distinta.

“En cuanto leí las historias conecté muchísimo. Son personajes que han sufrido mucho debido a su condición de homosexuales. Y, sobre todo, viven con las consecuencias de ese sufrimiento. A muchas de estas personas les han jodido la vida por reírse de ellos en el colegio, discriminarles en el trabajo o en la calle, donde recibieron insultos, e incluso en su propia casa, donde son vistos como si tuvieran algo malo. Y aunque todo eso puede quedar en el pasado, en el alma se queda un poso para siempre porque esa discriminación ha hecho que ellos mismos lleguen a creer que son monstruos y su autoestima ha quedado destrozada”, cuenta Ortega, “Vivir con eso es muy complicado, y me parece que es necesario hablar de ello, mostrarlo, exigir cambios en la sociedad. Muchas veces discriminamos y no nos damos cuenta. ¿Cuántos profesores no castigan a los alumnos que llaman “maricón” a un niño? ¿Cuántos padres transmiten a sus hijos que si no cumplen con determinados roles no lo están haciendo bien? Por ejemplo, los niños deben ser fuertes y jugar al fútbol, y si no lo haces eres un apestado. No es justo”.

Aunque todavía le quedan unas cuantas semanas de rodaje con Otra historia y en un par de meses comenzará el rodaje de la quinta temporada de La Súper Cafetera, Ortega ya comienza a plantearse sus próximos proyectos, entre los que destaca escribir su propio montaje teatral para niños.

“La crisis nos afecta a todos. Es verdad que la mía siempre ha sido una profesión inestable, pero es que ahora muchas compañías de teatro no se sienten capaces de salir de gira porque no pueden asumir los gastos. Los ayuntamientos no tienen dinero para comprar espectáculos. Para colmo, el 21% de IVA está provocando que la gente vaya menos al teatro y al cine” relata Ortega, “Pero, incluso en estos tiempos tan desagradecidos, está aumentando la creatividad. Por eso quiero probar a escribir teatro. Ahora que vuelven a estar de moda las piezas breves creo que puede ser un buen momento. Por ahora gran parte de mi fuente de ingresos proviene de mi trabajo como profesor de teatro para niños y de acomodador. Y como yo, la mayoría de mis compañeros. Así sobrevivimos los actores, con un poquito de aquí y otro de allá. Es agotador, muchas veces. Se requiere energía y fe, mucha fe”.

Artículo publicado originalmente en Paperfront Magazine el 6 de junio de 2013.

Periodismo | Comunicación | Social Media

Sé el primero en comentar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *