Fetichistas de la tinta y el papel impreso

Diseño, creatividad e historias diferentes

La joven editorial Jekyll & Jill irrumpe en el mercado literario con historias que se salen de lo habitual y cuidadas ediciones, con la intención de que el lector pueda disfrutar de sus libros con los cinco sentidos.

Corría el año 2011 cuando el diseñador editorial Víctor Gomollón y la doctora en Filología Inglesa y traductoria literaria Jessica Aliaga decidieron iniciar un ambicioso proyecto en común. “En un principio pensamos en formar un dúo cómico, pero sólo nos hacíamos gracia a nosotros mismos. Quizá retomemos la idea si nos cansamos de la edición, pero por ahora nos está gustando mucho esto de fabricar libros”, bromean. Fue así como surgió Jekyll & Jill, una editorial que apuesta, ante todo, por el diseño y las historias diferentes.

“Ambos hemos sido unos enamorados de los libros. Víctor lleva más de media vida diseñando libros y yo me doctoré en Filología Inglesa y continúo con la investigación literaria. Al ser una editorial formada por dos partes (la parte con bigote y la parte con flequillo), similares pero diferentes, iguales pero opuestas, pensamos en unos Jekyll and Hyde, pero sin parte oculta, sin parte mala”, cuenta Jessica.

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Un día me esperaba a mí mismo, de Miguel Ángel Ortiz Albero, fue el primer libro publicado por la editorial. Este bello relato, entre la realidad y la ficcion, narra la intensa relación espistolar entre el poeta Guillaume Apollinaire y Madeleine, una joven que conoció en un tren a Niza en enero de 1915, cuando regresaba al 38º Regimiento de Artillería de Campaña tras unos días de permiso. El libro obtuvo el Premio al Libro Mejor Editado en la Comunidad Autónoma en el año 2011, otorgado por el Gobierno de Aragón, que reconocía así la labor editorial de la recién creada Jekyll & Jill.

El jurado, compuesto por cinco miembros, entre ellos el director general de Cultura del Gobierno de Aragón, Humberto Vadillo, y el director de la Biblioteca de Aragón, José Luis Marquina, eligió esta obra por su “cuidada edición, reflejada en la elección de los materiales utilizados, los márgenes y su composición tipográfica, el respeto a los cánones tradicionales en la impresión y, asimismo, por la innovación al acompañar la publicación con una obra gráfica”. Víctor y Jessica se muestran encantados con el premio: “Hemos agradecido mucho esta muestra de apoyo a nuestra joven editorial, ya que nos ha hecho sentir que los pequeños proyectos tiene cabida, aunque los tiempos sean malos”.

Una editorial de la vieja escuela

En Jekyll & Jill se declaran fetichistas del papel y la tinta, y la mejor muestra de ello es que imprimen todos sus libros en offset, a la vieja usanza. Afirman tener un enorme respeto por los oficios: “del impresor, del maquinista, del encuadernador, del escritor, del ilustrador…, y del editor, por supuesto. Ver una Heidelberg en funcionamiento es una experiencia excitante”.

Dan también una importancia capital a la permanencia del libro en el tiempo, algo que les aporta esa impresión en offset. “Aún no se ha comprobado en qué estado encontraremos los libros impresos en digital dentro de veinte, cincuenta o cien años, aunque intuimos que el estado será terrible. Hay ejemplos en el tiempo: es más fácil restaurar un libro incunable que uno posterior a la Revolución Industrial, cuando se intentó economizar en los papeles y cargaron las tintas con diversos metales. Ahora algunos de esos libros se encuentran totalmente oxidados, las letras han perforado las páginas y se caen, tal cual”, relata Víctor.

Como amantes de los libros, defienden que éstos deben ser usados, subrayados, paseados, que incluso deben acompañar al lector como fieles (o infieles) mascotas. Es por ello que creen que es importante que llevarlos, tocarlos y verlos sea lo más agradable posible: “Nos gusta hacer libros bonitos, con la intención de que los lectores sientan placer haciendo uso de ellos, con los cinco sentidos. ¿El gusto? sí, también, nada impide mordisquear sus cubiertas, por ejemplo”.

La marca de la casa en Jekyll & Jill es pensar nada más que en el libro por crear, en los autores, en las historias y en la forma que creen que debería dársele. “Nos gusta que cada libro sea un reto diferente, tanto en su interior como en su exterior. Respecto al contenido, nos gusta tanto editar traducciones de autores extranjeros inéditos en España como dar a conocer la obra de nuevos autores. Creemos que es importante que una editorial apueste por nuevas voces, aunque sepamos, por desgracia, que suelen ser estos los libros que tardan más en entrar en las librerías”, cuentan.

En esa apuesta por el diseño y lo diferente, está también el hecho de que siempre añaden un pequeño detalle u objeto escondido en cada uno de los libros de su catálogo editorial. “Pensamos que nos gustaban las sorpresas, y los regalos, y que probablemente a los lectores de Jekyll & Jill también les gustaría. Hemos incluído desde un recortable hasta una colección de 22 postales de Edimburgo que mostraban el recorrido que hacía el protagonista de El otro McCoy. Es un modo de dar cariño y jugar, porque para nosotros esto es como un juego. Es divertido pensar en qué haremos con los siguientes libros. A veces se nos ocurre el regalo durante la lectura de la obra, otras surge de los mismos autores. También se nos han ocurrido regalos estupendos para próximas ediciones a los que tendremos que buscarle el libro,” cuentan Jessica y Víctor.

Nuevos proyectos

Jekyll & Jill acaban de editar un nuevo proyecto, Colección 18%, dedicado a la fotografía analógica. Los dos primeros títulos, Low cost, de Jesús Llaría, y Pequeña vida, de Indiana Caba, muestran, cada uno en un tono diferente, cómo se percibe la actualidad a través de sus lentes. La fotografía analógica no está muerta, tan solo huele raro: en los últimos años ha conseguido simultanear su anunciada muerte con una inesperada resurrección. Todo sirve para hacer fotos pero, para algunos, si es con película, aunque esté caducada, mejor.

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“Esto es lo que queremos celebrar con esta colección”, explican Víctor y Jessica, “ambos tenemos un gran amor por lo analógico, y la película fotográfica parece estar viviendo ahora mismo un renacer, que abre un hueco creativo en una sociedad que cada día es más y más visual. Nos apetecía mucho, por tanto, apostar por este género. La película, los químicos, los filtros y el papel siguen ahí, en los baños de algunos fotógrafos, en los minúsculos cuartos oscuros de otros, en las pequeñas fábricas que reabren sus puertas y en los paquetes de correos que van de aquí para allá.”.

Han querido titular 18% a la colección porque ese es el porcentaje de luz que refleja la mítica tarjeta gris medio, el objeto de referencia estándar para todo fotógrafo que quiera captar los colores con absoluta precisión (no hay que olvidar que el gris también es un color).

Su próximo libro, Menos joven, de Rubén Martín Giráldez, al que ya editaron previamente en Doppelgänger, ha sido el resultado de un estudiado trabajo en grupo: el autor, los ilustradores, algunos amigos que leyeron las pruebas y la propia editorial: “Como contamos con diferentes aliados para cada libro, el resultado es, lógicamente, diferente y sorprendente cada vez. Hacer libros iguales nos llevaría al aburrimiento”.

Artículo publicado originalmente en Paperfront Magazine el 8 de noviembre de 2012.

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