El mejor oficio del mundo

En realidad, yo no quería ser periodista. O quizás, no exactamente periodista. Yo de pequeña aspiraba a poder ganarme la vida escribiendo, imaginando, contando grandes historias. Pero, una vez leí que el legendario periodista italiano Eugenio Scalfari definía a un reportero como “gente contándole a la gente lo que le pasa a otra gente”, y mi deseo inicial se transformó. Quince años después, no me imagino haciendo otra cosa que no sea comunicar.

Puedo decir sin temor a equivocarme que Elena Lowy, profesora de Comunicación e Información Escrita en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, fue quien me enseñó a ser periodista. El equipo de redacción del ya desaparecido Faro de Yecla, antigua cabecera del Siete Días Yecla, fue quien me convirtió en una.

Llegué a la redacción del Faro allá por el verano de 2004. Eran mis primeras prácticas profesionales, y de repente me di de bruces con lo que suponía de verdad ser una periodista. Trabajar en su redacción me obligó a vencer mi timidez y mi miedo al ridículo y me ayudó a ser tenaz y versátil, a trabajar bajo presión, a saber escuchar, a desarrollar una ética y una integridad profesional, a querer saber el por qué de todo y la verdad de lo que me rodeaba.

Para mí la prensa local se convirtió en una escuela de vida, y fue el Faro de Yecla quien catalizó todas mis inquietudes personales en una profesión apasionante.

Decía Ryszard Kapuscinski que para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser buena persona. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas, defendía el gran maestro del reporterismo moderno, puesto que no pueden ni siquiera acertar a comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias.

No se me ocurre mejor manera de describir la que debe ser la principal cualidad del periodismo local: la empatía. Sí, la veracidad, la independencia y la calidad informativas son pilares fundacionales y fundamentales de cualquier medio de comunicación, pero, en el mundo globalizado e hiperconectado en el que vivimos, la empatía y la capacidad de crear vínculos emocionales con nuestros lectores se han convertido en la única forma de captar su atención, haciéndoles así partícipes de la historia que se desarrolla día a día ante sus ojos. Sólo así podremos recuperar esa devaluada confianza ciudadana en el cuarto poder.

Es precisamente por esa necesaria empatía que la prensa local, de cercanía, debe establecerse como un servicio público que sirva de elemento dinamizador de la sociedad local poniendo a los ciudadanos como sus principales protagonistas, y eso es algo que Siete Días Yecla lleva haciendo a lo largo de 500 números gracias al trabajo de su magnífico equipo de redacción.

Como único y superviviente semanario de alcance local que se publica en papel en nuestra ciudad, han sabido convertirse en un medio de comunicación ameno y cercano, que pone en valor las señas de identidad de Yecla al mismo tiempo que sirve de altavoz para los problemas y el discurrir diario de nuestra ciudad desde el respeto y la profesionalidad, y eso es algo que, por desgracia, cada vez escasea más en el mundo del periodismo.

Xosé López, catedrático de Periodismo en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Santiago de Compostela, dice que es precisamente el periodismo local el que mejor posicionado está para aprovechar las inmensas oportunidades que ofrecen los medios digitales para responder a las necesidades de sus conciudadanos, evitando así el ruido que habitualmente se genera en el panorama informativo local y practicando un periodismo más dialogante y menos arrogante. Son esas nuevas formas de hacer periodismo de proximidad las que en los últimos años ha ido aprovechando Siete Días Yecla, y que se han consolidado con la creación de 7 Días Web TV.

No nos engañemos, no es fácil ser un periodista local. A la dificultad propia de ejercer una profesión cada vez más denostada socialmente se le suma la ardua tarea de mantener a toda costa la independencia profesional frente a vecinos e instituciones. Pero, es precisamente por esa cercanía y esa comunión con la vida diaria de una ciudad que el periodismo local tiene ahora más relevancia que nunca. En este sentido, Siete Días Yecla ha ayudado a consolidar el sentimiento de comunidad entre los yeclanos, reafirmando el sentido de pertenencia a una tierra y a sus raíces.

Quinientos números han dado para muchas historias e infinitos protagonistas, pero también para una redacción que ha visto pasar a un magnífico equipo de periodistas que han sabido trabajar con mimo para poner en valor la importancia de narrar el día a día de Yecla. A todos ellos, gracias de todo corazón por vuestra labor.

Artículo publicado originalmente en Siete Días Yecla el 22 de febrero de 2018.

raquel_ortemar_siete_dias_yecla_22-02-2018

Imagen: Milaimages

Periodismo | Comunicación | Social Media

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